Posted By Vena on/at 20:09

La selección local venció a un débil Ghana por 2 a 0 el último miércoles por la noche en Córdoba, con dos tantos de Martín Palermo convertidos en el primer tiempo. Si bien el rival no es medida, al conjunto nacional se lo vio sólido, con buenas conexiones y contó con la gran figura del encuentro en Federico Insúa, quien cumplió con creces con la responsabilidad de ser la manija del equipo.
Argentina dominó el partido de principio a fin, y en contraste con la actualidad del xeneize, los tres zurdos de Boca formaron una sociedad fantástica: Fabián Monzón, Federico Insúa y Martín Palermo fueron los artífices de los dos goles del albiceleste. El Pocho, mucho más suelto de lo que se lo suele ver en el esquema del Coco Basile, comandó todos los ataques nacionales con precisión y desfachatez.
Apenas iniciado el cotejo Argentina ya había dado la primera pista acerca de lo que sería el partido, cuando uno de los varios cabezazos que Martín Palermo tuvo en toda la noche debió ser desviado por un defensor africano en la línea. El mayor volumen de juego se concentró sobre la izquierda, banda por la cual llegaría finalmente el gol tras un gran bochazo de Insúa que encontró a Monzón picando por la franja y enviando la pelota al área para que el Titán definiera de volea sin mayores inconvenientes.
No hubo que esperar demasiado hasta el tanto definitivo, que contó con los mismos protagonistas que el inicial: esta vez fue el 3 quien tocó la pelota al 10, que tiró un centro (que fue pase) hacia la cabeza del 9 argentino, ese eterno goleador que dictaminó el 2 a 0 que quedaría como resultado final.
En la segunda parte, lógicamente, el equipo local bajó el ritmo, el conjunto ghanés siguió siendo inofensivo y sólo sobró espacio para observar a nombres inusuales en la selección. Desde las tribunas de un Estadio Córdoba lejos de su capacidad máxima bajó el apoyo a Maradona en estos tiempos tumultuosos, como tampoco faltó la ovación a Palermo luego de sus conquistas.
La defensa nacional no tuvo demasiadas preocupaciones ya que enfrente hubo un oponente muy débil, que sin sus mejores jugadores ni sus jóvenes promesas, actualmente en el Mundial Sub 20, no generó ni una situación de peligro clara en todo el partido. Los pocos avances de los volantes africanos fueron bien contenidos y presionados por Mario Bolatti apenas cruzaban la mitad de cancha.
Con el objetivo de Perú y Uruguay a menos de 15 días de distancia, no sería extraño pensar en el funcionamiento colectivo en esta disputa como un espejismo, sobre todo viendo los nombres propios y ajenos. El grupo africano no pasó de frágil, flojo y endeble durante los 90 minutos que duró el encuentro. Y desde el lado local, es difícil que más de dos o tres jugadores de los que estuvieron en el 11 inicial mantengan ese lugar en las dos finales de Eliminatorias.

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